En poco tiempo llega el verano, y con él la luz, y los colores que marcan la nueva tendencia en mobiliario y decoración; los colores pastel. Colores suaves que pueden combinarse con toques de más intensidad y que aportan un aire fresco y relajante.

Podemos conseguir un “look pastel” enfocándolo únicamente a las paredes y dejando el resto del entorno en tonos neutros (blancos, grises, maderas, etc). La opción más típica y clásica es la de elegir un único tono para las paredes de toda la estancia (lilas, azul cielo, rosa palo, arenas suaves…). Esto permite concentrar la atención en el resto del mobiliario, aunque obviamente el tono elegido para la pared condicionará la decoración.

Otra opción es aplicarlos en el mobiliario. En este caso podemos emplear el juego contrario: paredes de tonos neutros como grises o blancos y aportar el toque pastel en el mobiliario: sofás y sillones, sillas de comedor, cabeceros y bases de cama, lámparas… Hoy en día hay mucho mobiliario en tonos pastel tanto de líneas puras como redondeadas que dan lugar a muebles de estética “soft” que se convierten en el foco de una estancia y que visten por sí mismos.

En estos casos, se suele destinar el tono pastel a los muebles tapizados (sofás, sillones, etc.) dejando los tonos neutros como blancos o maderas para aparadores, mesas de centro o auxiliares. Por supuesto, otra opción es combinar muebles pastel con muebles de tonos más chillones a modo de contrapunto, lo que le da un toque muy personal.

Sea cual sea la opción elegida, estos espacios presentan una gran ventaja: el aporte de luz y amplitud al espacio, además de un toque de frescura y calma. Y es que en estancias pastel parece que todo induce a la tranquilidad…