La iluminación es un elemento más de decoración muy a tener en cuenta a la hora de realizar nuestros proyectos. El diseño de iluminación juega un papel muy importante, ajustando el ambiente de un espacio, haciéndolo más acogedor, más espacioso, o al contrario, dependiendo del efecto que queramos conseguir, podemos jugar con la intensidad, la temperatura, incluso con colores.

La iluminación aporta carácter y expresividad a nuestros proyectos, según Malcolm Innes (2012) (maestro de la luz) ‘’saber utilizar bien la luz nos permite acometer el diseño de interiores con las sensaciones y las emociones que queremos transmitir’’

Hoy en concreto os vamos a hablar de la luz artificial, la luz natural también es un elemento muy importante a tener en cuenta, hemos de considerar la orientación de la estancia, las aperturas etc. para conseguir sacar el máximo partido a la estancia, pero no siempre esto es posible, por lo que la luz artificial es nuestra mejor aliada en estos casos.

Tenemos múltiples recursos a la hora de iluminar un espacio, y estos se ajustan a las necesidades específicas de cada persona, la iluminación artificial la podemos dividir en 3 grandes grupos:

Proyecto hall Elia Mariatta

General: Es la luz principal, nos permite tener visibilidad en una estancia, una iluminación homogénea que nos permite desplazarnos por la estancia sin problemas de sombras, zonas más o menos iluminadas… Normalmente para este tipo de iluminación utilizamos apliques de pared, focos…

Proyecto hall Elia Mariatta

Puntual: Es una luz más intensa y concentrada, que normalmente utilizamos para iluminar un área de trabajo concreta, aunque a veces nos viene bien como finalidad decorativa para complementar a la iluminación general, por ejemplo se pueden utilizar para iluminar un cuadro, una escultura…para dar protagonismo al objeto. Es conveniente evitar deslumbramientos con este tipo de iluminación. Solemos utilizar lámparas de pie o de mesa, apliques…

Proyecto salón Elia Mariatta

De ambiente: Este tipo de iluminación la utilizamos para realzar un ambiente específico de una estancia, Podemos utilizar reguladores de intensidad para controlar la intensidad de la luz, podemos utilizar por ejemplo fosas con led, para dar una iluminación indirecta de ambiente.

Como veis, podemos clasificar la iluminación de muchas maneras, otra de ellas sería esta:

Iluminación directa: Dirigimos la luz sobre la zona a iluminar, esta iluminación produce sombras duras e intensas. Normalmente utilizamos pantallas colgantes o apliques, y la intensidad de esta iluminación dependerá del tipo de bombilla que utilicemos, y del diseño de la lámpara. Debemos conseguir que los contrastes entre luz y sombra queden armonizados.

Proyecto salón Elia Mariatta

Iluminación indirecta: Casi toda la luz la dirigimos al techo para ser distribuida por el resto del ambiente mediante la refracción. Para jugar con este tipo de luz conviene que el techo tenga un tono claro. El resultado es una iluminación agradable, de luz suave y sin sombras duras. Este tipo de iluminación la solemos realizar mediante fosas ocultas con led también.

Iluminación semi-directa: Es una iluminación directa, pero con un difusor sobre la zona que se quiere iluminar. Este tipo de iluminación ilumina con un difusor sobre la zona a iluminar (como en la iluminación indirecta), y desde arriba envía luz al techo sin difusor (como en la iluminación directa). Este efecto de iluminación es muy agradable, y las lámparas que que utilizamos son lámparas difusas en el borde inferior y abiertas en la parte de arriba.

Otro de los puntos importantes a la hora de diseñar nuestra iluminación correctamente es escoger la temperatura adecuada. La temperatura de color es la sensación que percibe el ojo humano ante una luz, siendo cálida si predomina el tono rojo, fría si predomina el azul y neutra, en el medio. Hay un tipo de temperatura ideal dependiendo del ambiente que necesitemos iluminar:

Temperatura fría (6.000-6500K): La temperatura es fundamental para influir directamente en el rendimiento y la concentración. Esta luz se asemeja a la luz del día, muchas personas os concentráis más con ella, por lo que la solemos utilizar en centros de trabajo.

Temperatura cálida (2800ºK y 3500ºK): Es la temperatura ideal para uso doméstico, en concreto para salones y dormitorios, no obstante para baños y cocinas solemos utilizar un tono más frío (más de 5.000K) Esta temperatura consigue una iluminación confortable y un ambiente relajado, de hecho también la utilizamos mucho para habitaciones de hoteles.

Luz neutra (entre 3800ºK y 4500ºK): Solemos recurrir a este tipo de temperatura en el caso de que no se requiera un matiz especifico, que busquemos algo neutro, sería la luz más natural cuando queréis algo intermedio.

Estos serían algunos de los puntos que debemos tener en cuenta a la hora de diseñar nuestra iluminación. No obstante no debemos olvidarnos de la importancia de la luz exterior, ya que lo ideal es sincronizar ambas para conseguir espacios con armonía.

Os dejamos algunas imágenes con ejemplos para que podáis inspiraros a la hora de iluminar vuestros hogares.

Proyecto hall Elia Mariatta

Proyecto comedor Elia Mariatta

Proyecto dormitorio Elia Mariatta

Lámpara Blur, inspirada en el Guggenheim

En Elia Mariatta podréis encontrar toda una gama de diseños y acabados para todos los ambientes de nuestras firmas; El Torrent, Massmi, Marset y Aromas del campo.